La determinación del Emperador
Newsletter #101 Viernes, 29 de Mayo
Esta semana dedico el Mind Tricks largo del mes a hablar sobre el impacto de la Inteligencia Artificial en el mundo laboral. Para ello recojo muchas de las noticias aparecidas en los últimos meses, donde varias empresas importantes empiezan a darse cuenta de que el enorme rendimiento prometido no acaba de llegar. Tengo la sensación de que esta no será la última vez que escriba sobre este tema: el futuro es incierto y promete generar numerosas historias interesantes.
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La determinación del Emperador
Hay un detalle concreto de “El traje nuevo del emperador”, el famoso cuento de Hans Christian Andersen, que me atrae especialmente porque no mucha gente recuerda. Momentos después del grito del niño y cuando todo el pueblo comenta que el emperador está desnudo, éste piensa en su fuero interno que la gente tiene razón. Pero aún así el emperador toma la determinación de seguir con el desfile y se dice a sí mismo “sea como sea, es necesario que continúe hasta el final”. Su séquito, al ver que su soberano se endereza orgulloso y les hace un gesto para avanzar, sigue llevando con respeto la cola de un traje que empiezan a sospechar que no existe.
Para mi este final es muy importante, porque aporta matices a la moraleja del cuento. Por norma general, cuando se menciona este relato se habla de como el orgullo y la vanidad te llevan a hacer cosas en las que no crees hasta que se revela el engaño. Pero el final escrito por Andersen deja claro que la mentira no termina cuando la mayoría de la gente señala lo obvio, sino que a pesar de todo los poderosos siempre van a intentar llegar hasta el final y muchos van a acompañarle en su decisión.
Esta semana, al ver las últimas declaraciones de Sam Altman, me venía a la cabeza ese séquito que se ve obligado a llevar los brazos en alto portando un traje invisible. El fundador de OpenAI, que hace unos años afirmaba con seguridad que la Inteligencia Artificial “reemplazará la mayoría de los trabajos que la gente realiza hoy en día” y que, en consecuencia, “habrá sectores que desaparecerán por completo” ha cambiado de opinión.
“Me alegro de haberme equivocado. No creo que vayamos a sufrir el tipo de apocalipsis laboral que algunas empresas de nuestro sector defienden. Yo mismo pensaba que, a día de hoy, la eliminación de puestos de trabajo de nivel básico sería mucho mayor de la que ha ocurrido finalmente. Ahora creo comprender mejor por qué no ha sido así, y obviamente lo agradezco, pero en este aspecto mis intuiciones estaban equivocadas.”
Sam Altman
Hay algunos que, al escuchar estas palabras, han pensado que forman parte del plan de Altman para mejorar su imagen pública, tras sufrir dos ataques en su casa en una semana. Y no es descartable en absoluto que esto haya influido en su discurso. Pero paralelamente a las declaraciones del fundador de OpenAI, en los últimos meses se han publicado varias noticias que ofrecen una perspectiva diferente. Axios las recopila en este artículo, cuya primera frase es reveladora: “los líderes de las empresas están empezando a cuestionarse si el creciente gasto en Inteligencia Artificial realmente está generando beneficios”. Después, cita algunos ejemplos:
Microsoft ha cancelado la mayoría de sus licencias de Claude Code, en parte debido a los costes.
El director de operaciones de Uber, Andrew Macdonald, ha declarado que los costes de la IA son cada vez más difíciles de justificar.
Un consultor de IA confirmó a Axios que uno de sus clientes gastó recientemente quinientos millones de dólares en un solo mes tras no establecer límites de uso a sus empleados para las licencias de Claude.
Anuj Kapur, director ejecutivo de CloudBees, cree que los recortes de personal podrían ser la única medida que pueden tomar las empresas para compensar sus gastos en IA.
Las declaraciones de Kapur coinciden con lo que declaró hace un mes Bryan Catanzaro, el Vicepresidente de Deep Learning en Nvidia, que reconocía que el coste de utilizar la Inteligencia Artificial ya superaba el coste de los trabajadores. Si ya hemos llegado a este punto (y el coste de la IA no va a parar de subir) es muy posible que a ojos de los CEOs la única manera de compensarlo sea despidiendo trabajadores. Pero ¿va a poderse mantener la productividad si desaparecen las personas que hacían el trabajo? ¿Puede la IA realmente sustituirlas o es que simplemente no hay otra alternativa para cuadrar las cuentas?
[El enigma de la productividad]
Para contestar a estas preguntas habría que analizar empresa a empresa y sector a sector el impacto de la Inteligencia Artificial, para entender bien que carga de trabajo está asumiendo realmente. Hay muchos estudios en curso enfocados en analizar este tema, y los primeros resultados no son muy alentadores.
A principios de este año Harvard Business Review publicó uno de los estudios más citados, en el que analizó el impacto de la IA en 200 trabajadores de una compañía tecnológica. Su conclusión es clara: las herramientas de IA no reducen el trabajo, sino que lo intensifican. Los primeros días los empleados trabajaron más rápido, asumieron un mayor número de tareas y extendieron su jornada laboral a más horas, a menudo sin que se les pidiera. Pero con el paso del tiempo se produjo un aumento descontrolado de la carga de trabajo, fatiga cognitiva, agotamiento y una menor capacidad de toma de decisiones. El aumento de productividad inicial dio paso a un trabajo de menor calidad, rotación de personal y otros problemas.
En la misma línea, Ed Zitron recoge en su newsletter el caso de Zillow, una empresa de tecnología aplicada al sector inmobiliario. Zillow se ha gastado más de un millón de dólares en servicios de IA en el primer trimestre de 2026. Con esa inversión, teóricamente se esperaría un notable aumento de la productividad. Pero la realidad es bien diferente: el trabajo que requiere supervisión humana ha aumentado en casi un 50%. Debido a ello, la carga de trabajo de los revisores de software se incrementó en 29.000 horas mensuales repartidas entre los 1.500 ingenieros que trabajan en la empresa. Básicamente unas 19 horas de trabajo adicionales al mes por ingeniero, dedicadas simplemente a revisar código adicional escrito por modelos de lenguaje.
No he encontrado ningún estudio similar aplicado a la industria del marketing, pero mi experiencia personal me lleva a pensar que sucede algo parecido. Los modelos de lenguaje son muy rápidos a la hora de generar documentos, presentaciones y piezas creativas que aparentemente se ven bien, pero que necesitan una enorme cantidad de revisión. En el caso concreto de la estrategia, que es el campo que más domino, los problemas de utilizar Inteligencia Artificial se perciben muy rápido. Los resultados generados tienden a estar llenos de jerga de marketing que suena bien, pero que en su mayor parte está vacía de contenido. Lo habitual es que los primeros intentos estén lleno de lugares comunes y condescendencia, alabando constantemente al usuario por sus buenas ideas y decisiones. Puedes afinar los prompts todo lo que quieras, pero si quieres entregar algo medianamente correcto vas a tener que trabajar mucho desde el resultado final. Y aquí es donde me surge una pregunta importante ¿Va a ser éste nuestro trabajo a partir de ahora?
[La verdadera transformación del trabajo]
Noah Smith reflexiona en una de sus últimas newsletters sobre cuál será el rol de las personas en la empresa si la Inteligencia Artificial se acaba imponiendo en muchos trabajos. Y su conclusión se parece mucho a lo que hacen los programadores de Zillow o a mi experiencia personal intentando plantear estrategias con modelos de lenguaje. Pasaremos de enfocarnos en “crear / hacer” a dedicar la mayor cantidad de tiempo a “editar / verificar”. Por lo que sabemos hasta ahora, este cambio no parece eliminar carga de horas, sino que las transforma en algo diferente y, en mi opinión, peor. Y es peor no solo desde la perspectiva de la tipología de trabajo, sino también del resultado final. Editar y verificar los resultados de la Inteligencia Artificial es más tedioso y mucho menos inspirador que crear trabajo de cero. Además, debido a que se parte de una base “común”, tiende a generar resultados de menor calidad.
Esta percepción de calidad también está siendo demostrada con estudios. El neurocientífico Adam Green, de la Universidad de Georgetown, ha liderado un equipo de investigación que analiza la cantidad y variedad de nuevas ideas que los estudiantes de secundaria que aspiran a ingresar a la universidad presentan en sus ensayos, antes y después de la introducción de ChatGPT. En un estudio, él y su equipo examinaron el trabajo de más de 370.000 estudiantes y descubrieron que, tras la aparición de ChatGPT, sus ensayos empezaron a utilizar un lenguaje más diverso y expresivo, pero carecían de ideas verdaderamente creativas. En otro estudio, el equipo descubrió que los ensayos escritos por personas ofrecían hasta ocho veces más ideas nuevas que los generados por IA.
Otro experimento, realizado por un equipo de investigación diferente, comparó relatos cortos escritos por personas con otros escritos con la ayuda de IA. Al igual que en los ensayos estudiantiles del estudio del Dr. Green, los trabajos con ayuda de IA presentaban un vocabulario más interesante y fueron calificados como más amenos, pero las tramas eran mucho más homogéneas.
Es lógico que esto suceda. Los LLM funcionan como máquinas gigantes de predicción estadística cuyo objetivo es producir la siguiente palabra de una secuencia. Esta naturaleza predictiva les lleva a caer permanentemente en los lugares comunes. Si el trabajo que realizas con la IA necesita de ideas o enfoques diferentes, o de soluciones creativas, casi con toda seguridad el resultado no estará a la altura.
De momento, las carencias de la Inteligencia Artificial están siendo cubiertas por la experiencia, el talento y el criterio de las personas que están utilizando estas herramientas en las empresas. Pero ¿que ocurrirá con las nuevas generaciones? Muchos trabajos tienen una parte importante de oficio, de aprender “haciendo / creando”. Si el trabajo se transforma en “editar / verificar”, ¿dónde van a adquirir los jóvenes que entran en el mercado laboral el conocimiento necesario para obtener un resultado de calidad?
[El séquito continua]
Independientemente de la importancia de todas las incógnitas que ya está generando la implantación de la Inteligencia Artificial en el trabajo y la complejidad para obtener respuestas útiles, muchos directivos de empresas avanzan implacables hacia ella. Cegados por los cantos de sirena que aseguran un cambio imparable que promete un mayor ROI y una reducción de los costes de la fuerza de trabajo, siguen porteando el traje del emperador.
Pero los contratiempos se acumulan y ya son numerosas las voces que señalan que el traje tiene opciones reales de ser invisible. Como ya has podido leer, al menos uno de los emperadores ha cambiado su discurso y esa gran sustitución de personas por Inteligencia Artificial que era prácticamente segura, ahora ya no lo parece tanto. Además la era de la IA barata está llegando a su fin y los costes empiezan a dispararse hasta cotas insospechadas, porque muchas empresas no han implementado aún mecanismos de control. Y si comienzan a implementarlos y limitan su uso ¿quién hará el resto del trabajo? Muchas empresas han despedido empleados confiando en una “automatización” que de repente no pueden permitirse. Cuando las máquinas cierran el grifo porque se acaban los tokens, ya no quedan suficientes personas a las que exigir horas extras.
En la newsletter que dediqué a OpenAI y su decisión de introducir anuncios en ChatGPT, expliqué que la absurda cantidad de dinero invertida en la Inteligencia Artificial obligaba a todas las compañías tecnológicas implicadas a darse prisa en obtener beneficios. Por ese motivo el altavoz del hype en torno a ella y su fuerza comercial van a seguir insistiendo en que es necesario que todas las empresas la utilicen porque es indispensable. Es igual que sus costes sean altos, es igual que la productividad no aumente, es igual que el retorno de inversión no este claro. Nada de eso importa cuando hay tanto dinero en juego. Como dice Cory Doctorow, la IA no va a reemplazar a los trabajadores porque pueda hacerlo ahora mismo, sino porque un vendedor convenza a los CEOs de que sí puede. De momento las voces que señalan que el emperador está desnudo no han hecho mella en su intención de llegar hasta el final y arrastrar a un numeroso séquito de empresas con él. Veremos cuánto dura el desfile y quién acaba pagando la factura del traje.
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